Para hacer poesía hay que
estar enamorado del mundo,
y jugarse por él.
Mirar y conmoverse,
tocar y conmoverse,
lo que sea,
ese rostro, esa columna,
ese cordón.
¿Qué nos dice cuando algo
es poesía y cuándo no lo es?
Existe un adentro desde el que
el artista actúa, algunos lo llaman
corazón o alma, otros hablan
de pasión visceral,
como si viniese de las vísceras.
Para mí no hay un solo adentro.
Todo eso depende del momento.
A veces siento que lo que escribo
lo siento desde la garganta.
A veces desde el estómago,
a veces desde los pulmones,
hasta he sentido poesía
fluir desde mis brazos.
Cada ser es único y hermoso
y vaya uno a saber por qué,
pero esto lo siento desde mi pecho.
sábado, 18 de junio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
Cromo
Sofocada en esta seda
que no cede al cambio
a las estrías,
a lo real.
Áspero roce con mis dedos;
bajo tu manto los colores cambian
y el sol se hace rojo
y lo demás no es sino un calco
de la realidad teñida de
sangre
Crudo envoltorio
de una perdición evitable
la seda,
el cuadro,
todos los sentidos
se agudizan
y abren paso a la nueva
sensación
de pesadez
nudo en los tobillos
bajo el manto testarudo
que no cede
la seda,
no estira las estrías
y me tiñe,
me está tiñendo
de sangre
el todo.
que no cede al cambio
a las estrías,
a lo real.
Áspero roce con mis dedos;
bajo tu manto los colores cambian
y el sol se hace rojo
y lo demás no es sino un calco
de la realidad teñida de
sangre
Crudo envoltorio
de una perdición evitable
la seda,
el cuadro,
todos los sentidos
se agudizan
y abren paso a la nueva
sensación
de pesadez
nudo en los tobillos
bajo el manto testarudo
que no cede
la seda,
no estira las estrías
y me tiñe,
me está tiñendo
de sangre
el todo.
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