Sofocada en esta seda
que no cede al cambio
a las estrías,
a lo real.
Áspero roce con mis dedos;
bajo tu manto los colores cambian
y el sol se hace rojo
y lo demás no es sino un calco
de la realidad teñida de
sangre
Crudo envoltorio
de una perdición evitable
la seda,
el cuadro,
todos los sentidos
se agudizan
y abren paso a la nueva
sensación
de pesadez
nudo en los tobillos
bajo el manto testarudo
que no cede
la seda,
no estira las estrías
y me tiñe,
me está tiñendo
de sangre
el todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario