jueves, 21 de mayo de 2015

Se desató en mí la primavera,
 acercándome a él y sintiendo su aroma
 contacto con su piel, nuestro abrazo
  cercanía de nuestros rostros.

Se desató mi primavera
cuando todo aquí empieza a otoñar;
así siempre fui,
anacrónica y contradictoria.

 Rebelde.

Entonces si me decido a no besarte,
 se me cuela ese susurro del deseo
más delicioso que el beso en sí.

Danza a nuestro alrededor
el aroma de la fruta pasionaria
 y besa el aire nuestros poros,
lo que no se puede y es el más dulce secreto,
 que besa tu boca y la mia,
nos besamos a través,
nos entrelazamos en ensueños,
bailamos con los ojos...

 Tan evidente que ni falta hace decirlo,
está en el aire como la primavera,
 como la pasionaria
derriten el aire y los tendones
nuestros besos
tácitos.

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