Me vi de pronto reflejada
en el espejo que sos
espejo de toda mi vergüenza
de todo mi dolor
vi en tus ojos
esa enseñanza fatal e indeleble
que las miradas pueden conducir a lo malo,
lo innombrable,
lo que es tan malo y feo y violento
que no merece ser hablado jamás.
Sexo, sexo,
sexo.
Te veo y me repugnas,
terrible espejo de lo que oculto
y llevo sin embargo expuesto
en el desbrillo de mis ojos.
Lamento retirarme de tus ojos
y no animarme a darte la mano
porque sé que nuestros fantasmas
desatarán un revuelo bélico
en el que no podremos diferenciar
la culpa del placer
y el castigo de la decisión.
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